LASSO QUIERE FESTINAR LOS ACTIVOS ELÉCTRICOS

Mariano  Santos

Guillermo Lasso acaba de firmar 2 nuevos decretos ejecutivos, el  238 y el  239,  a través de los cuales da las directrices generales  para el  enajenamiento de los activos eléctricos del  Ecuador. Lasso está  obsesionado, tiene metido  entre ceja y ceja, el festín  de activos  no solo del sector eléctrico, sino de todo, de todo  lo que huela a estatal  o público;  por eso sus intenciones  de subastar patrimonios petroleros, telefónicos, eléctricos, carreteras, el  Banco del  Pacífico, etc., etc.

Esta  obsesión  ya raya en lo sospechoso, por decir lo  menos,  pues hay antecedentes verdaderamente nefastos en nuestra  propia región  de América  Latina donde expresidentes privatizaron todo  lo que pudieron  y meses o años después aparecieron  con fortunas  precisamente enclavadas  en los  hoy famosos paraísos fiscales. Lasso y su gobierno ya lo  han expresado pública  y abiertamente  que sus 2 primeros objetivos  serían la  central  hidroeléctrica Sopladora  y el termo  gas Machala,  pero  es evidente que,  en la  cola,  por detrás,  están una serie de centrales  como  Paute,  Mazar, San Francisco,  etc.,  etc.

Como  están bastante apresurados, vale decir  que en la proforma presupuestaria para el año 2022 enviada  a  la Asamblea Nacional,  está  el  rubro  de «ingresos» no permanentes,  llámese  venta,  de 2 activos, Sopladora  y el  Banco del  Pacífico,  ¡EN COMBO!, sí, 2 X 1,  en algo más de $900 millones. Paralelamente, el  actual  Gobierno, siguiendo la  misma escuela  de los anteriores,  poco o nada ha hecho  por recuperar un energético que de una forma por demás miserable  y criminal  se quema en los  mecheros  de la  región  amazónica. Cuando  se extrae el  petróleo al mismo tiempo  sale también  a  la  superficie  lo que se denomina  el  gas asociado, el  mismo que por años, desde  1.972  en que se inició  la explotación petrolera  en nuestra  amazonia, se lo quema en los  mencionados mecheros,  lo cual  ha sido objeto de reclamos  permanentes,  no solo por la  atroz contaminación, enfermedades y muertes ocasionados, sino también  por el multimillonario perjuicio económico que se le genera  al  País,  pues quien escribe  estas líneas, calcula que anualmente se pierden no menos de $1.300  millones  por la  quema que se da,  no solamente en la  amazonia, sino también  en las  refinerías de Esmeraldas y Península  y en la  planta  de Bajo  Alto,  provincia  de El  Oro.

Si se aprovecha  ese gas,  el  País  no solo que  dejaría  de importar alrededor de $500 millones  anuales  en GLP (propano-butano, que es el  gas de uso doméstico), sino que podría  instalar  una o varias centrales  a  gas (con  metano,  que es el  otro tipo  de gas que se pierde  en la  quema)  para generar energía  eléctrica,  con una capacidad mínima de 600MW,  aunque  no sorprendería  si  genera  más de 1.000  MW. A manera de referencia, 1.000  M2,  es la potencia instalada  de la  central  Paute  (la segunda  del  País,  en capacidad,  solo superada  por Coca- Codo  Sinclair,  que mejor ni  hablemos ….

La industria  petrolera, tanto  de Petroecuador como  de las  compañías, tiene una demanda  aproximada  de unos 300 MW,  es decir  que captando  el  gas que se quema,  no solo se abastece la  demanda petrolera,  sino que quedarían  excedentes para abastecer a  las  provincias  amazónicas, con posibilidades incluso  de exportar  a países vecinos.  Esta  captación permitiría también  el  no uso de crudo y diésel  en ciertos  campos  petroleros,  por ejemplo,  el ITT,  donde  se quema diésel.  Cierto  es que las  centrales  eléctricas que funcionan  a  gas son también  contaminantes,  pero,  son mucho  menos que aquellas  que  utilizan  el crudo y diésel.

Actualmente,  la  energía  que se consume  en la  industria  petrolera  amazónica  proviene de crudo  y diésel,  por un lado,  del  propio metano que es aprovechado muy puntualmente  y,  del  sistema  nacional interconectado. Hace poco,  hubo  un apagón  del  SNI  (del interconectado)  que cortó  la  extracción petrolera  en varios campos  petroleros, estimándose  en 44.000  barriles  la  pérdida. Esto  no es nuevo,  pues cuando  los neoliberales  quieren  privatizar,  hacen todo lo  posible  para que  las  cosas funcionen mal,  como  es el  caso de la  eléctrica.  A lo mejor se quieren  llevar  las torres  de distribución,  el  sistema  de distribución eléctrico;  no olvidemos  que en CNT ya han puesto en su basta las torres  de transmisión …

Entonces,  regresando  a  lo  de la  quema  del gas,  ¿Por qué  no lo  hacen?,  ¿por qué  no recuperan  este gas que  hoy se quema  en forma  por demás  miserable? Pues simple y llanamente  porque  a  los neoliberales  no les  interesa  construir, venir desde  cero,  ¡toma  mucho tiempo!,  lo  que les  interesa  es la  mesa puesta, el  negocio en marcha,  por eso es que apuntan a  las centrales  ya construidas,  a  las  que comprarán  a  precios  ridículos. De paso,  hay otros interesados  para que  no se aproveche  el  gas de los  mecheros:  los importadores  de gas,  de GLP (que constituyen  un monopolio) y,  los  nuevos recién  autorizados  (para importar  metano), para la  generación  eléctrica.

Respecto  a  estos  últimos, van a traer el  gas desde  los  EEUU,  cuando  aquí cerca, en el norte peruano, a 15km  del  campo Amistad, se extrae gas … Los mismos negociantes, con el  aval  ciertamente del  gobierno, piensan instalar otras centrales a  gas,  pero con gas importado. Por eso es que el  campo Amistad, en el Golfo de Guayaquil  sigue extrayéndose el gas (metano),  pero de menos en menos, es un campo casi  botado a  su suerte, con pozos con poco o ningún mantenimiento. Como el  negocio, debe  ser atractivo  para los «inversionistas», en uno de los  mismos decretos se establece una revisión  de las tarifas  para el  año 2022, están  apurados;  la revisión  significa según ellos tarifas  reales, competitivas, que no es otra  cosa que una subida de las tarifas.

Así, textualmente  se dispone:  «… el  Ministerio de Energía  y Recursos  Naturales  No Renovables tendrá  que ejecutar un estudio para la  expedición  del  «Pliego Tarifaría del año 2022  que contenga  la  estructura tarifaría  real  a  aplicarse  a  los consumidores o usuarios finales, y los valores  que le corresponde a  dicha estructura,  para el servicio  público  de energía  eléctrica y el servicio  de alumbrado  público  general».

Para finalizar vale decir  una y mil veces  que la  energía,  la  energía  eléctrica tiene que ser vista  como  un derecho, derecho  social básico,  humano;  no puede ser considerada como una mercanci/a.

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