LASSO Y SUS MENTIRAS

Por Francisco Garzón

El  movimiento que un sector  de la burguesía  organizó  para llevar a  Guillermo Lasso a  la  presidencia, se llama  CREO, aunque  en  rigor debe  llamarse  MIENTO.  No sería  decente desconocer la  habilidad  que tiene  la  burguesía  para falsear  la  realidad. Calibran  con tal  precisión  los temas electorales,  que cuando  les conviene,  no tienen  vergüenza   para presentarse  como revolucionarios,  actividad  que es la  que más detestan y combaten. Así ocurrió  hace más de una década, y cuando  se les acabó el  repertorio  para seguir saqueando al  país, otra  pandilla  burguesa  tomó  la  posta  para continuar la  pachanga.

Y así, entre  malhechores  que pertenecen  a la  misma clase social, se vienen  turnando en el  despojo. Se presentan  como socialistas, de derecho, de centro,  pero en esencia  son iguales.  Esta  maña ha creado confusión,  incluso en sectores  de la población, con un nivel  de cultura  medio, que dicen:  «todos son lo  mismo», sin advertir  que la  izquierda jamás ha estado ni compartido el  Poder en el  Ecuador. Pero en el tema del  banquero  Lasso, asistimos a  una página fuera de serie. No es que su astucia  nos asombre.  Es su torpeza.  El  banquero  ha confirmado  con creces,  que la  política  burguesa  es el  arte de la  pillería.

Porque  de pillos es prometer una cosa en campaña, y en Poder,  hacer lo contrario,  lo  que  beneficia  a  los  pequeños grupos  y perjudica  a  la  mayoría  de ecuatorianos.  Adalides  del  robo son los burgueses.  Sí,  del  robo.  No del  desfalco ni la  corrupción,  sino del  robo,  del  atraco  al caudal  público.  La atrocidad de mezquinar los  fondos  para educación  y salud para que esa plata  vaya a  cebar  las  panzas de los banqueros  del  FMI  no puede  tener  otro nombre  que robo.  La violencia  de tapiñar millones  en paraísos fiscales  para no pagar impuestos,  es robarle  a  la  ciencia,  a  la salubridad.

El  espacio  de este periódico quedaría  corto  para enumerar  las  falacias de Lasso y su grupo.  Todos sus embustes le  sirvieron  para llegar a  la  presidencia, pero valga  la  ocasión  para recordar  que esas mentiras tienen  fecha  de caducidad, y que desde  el  campo  de batalla  donde estamos ubicados  los  soldados  del pueblo, les  decimos  que el  cambio  que  buscamos no vendrá  de las  oligarquías,  de quienes  ya gobernaron y fracasaron,  ni que  los  únicos actores políticos son Lasso y Correa. Millones  de ecuatorianos  estamos  en la pelea.

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